sábado, 24 de noviembre de 2012

Oh, bonito.

Si tuviera que volcar todo lo que llevo dentro, vaciar mi corazón, y echar afuera cada sensación que provocaste, cada sentimiento que hiciste brotar en mí... probablemente no alcanzarían las palabras para describir todo aquello, expresando por completo, lo que viví junto a ti. Y puede que parezca "cursi", pero es así como yo siento. De manera intensa, apasionada, romántica, entregada, sincera.
Parecer embobada al estar contigo, te juro, parecía incierto. Comenzar a sentir nuevamente las ansias del enamoramiento, esas ansias por conocerte, por pasar tiempo junto a ti, de pensar en ti en todo momento. Despertar y que seas lo primero que venía a mi cabeza, despertar con un mensaje tuyo...
Es que cuando más te necesitaba, apareciste en mi vida. Apareciste para enseñarme lo fácil que es la vida, lo alcanzable que es la felicidad, a enseñarme a valorar lo que soy, porque supe que también lo podías valorar.
Supe lo simple que era amarte, lo fácil que era llegar a amar cada detalle de ti. Tus sonrisas, tus bromas, tus regaloneos, tus caricias, tus besos, tu insistencia, tus carcajadas. Tu forma de ser, tan niño. Tu mirada. Amar la capacidad que tenías de mirarme a los ojos, y hacerme enloquecer. Hacerme buscar casi desesperada el calor entre tus brazos, el vibrar de tu piel al tacto, sumergirme entre tus labios, y entre jugueteos, poder entregarme por completo. Cómo no amar esos detalles, esa inocencia llena de deseo, esos abrazos en los que entrelazábamos nuestros cuerpos, esas sonrisas, las bromas, y aquellas conversaciones en las que te confié mi vida. Y odiar el pasar del tiempo, odiar los minutos que consumía el reloj, odiar aquel "adiós", y odiar lo eterno que parecía todo antes de verte. Y que las despedidas se hicieran interminables, y darte uno y mil besos, y abrazarte. Y dar la vuelta y ver como te alejabas de mí, y querer ir tras de ti...
Podrías comprender, entonces, que todo era cierto. Que nunca quise hacerte daño, que nunca quise ver esa mirada destruida, que jamás quise ver cómo se desmoronaba lo lindo que habíamos construido a base de esperanzas rotas. "Un clavo saca a otro clavo", dijimos... pero no era sólo eso, eras tú quien me enamoró en más de una ocasión. Quien a punta de intentos y rechazos te ganaste mi corazón. Y es que sinceramente no puedo dejar de amarte, no puedo arrancarte de mí. Dejaste tu huella en cada simple recuerdo... en mi memoria, y de ahí no sales.
Y me encantaría que pudieras perdonar cada vez que escondí un "te amo". Cada vez que no quise reconocer, aceptar, lo que estaba comenzando a sentir por ti. Cada vez que retuve alguna frase bonita, algún cumplido, algún "piropo". Cada vez que te tuve entre mis brazos y no quise echar afuera todo aquello que guardaba aquí dentro, que estaba a punto de estallar. Y perdonar no haberte dicho lo importante que eres para mí, no haberte dicho lo mucho que me duele haberte hecho daño, perdonar no haber derramado una sola lágrima frente a ti... no haberme querido mostrar tal cual soy: tan completamente enamorada, tan extremadamente emocional, tan sentimental, tan entregada, tan débil y vulnerable. No haberte demostrado el dolor que sentía, el nudo que oprimía mi garganta, la vergüenza que me destrozaba el alma, la culpa que me inundaba el corazón, la tristeza que llenaba mi interior, y la horrible sensación que teñía de negro lo que antes era de color. Perdóname por echarlo a perder, por no hacerte feliz, por no amarte intensamente hasta que no pudieras más de lleno, de complacido. Perdóname por tener miedo, y rehusar a avanzar, rehusar a dar un paso más allá. Rehusar a comprometerme, a someterme aún más bajo el poder del amor que estaba sintiendo. Rehusar a atarme a una relación, después de haber sufrido tanto. Rehusar a que existiera la posibilidad de que me dañaras a mí, sin darme cuenta hasta entonces, de que sería yo quien te hiciera daño.
Si alguna vez no me creíste, vida mía (mi cielo, mi sol), no bastaba más que mirarme a los ojos. No bastaba más que ver mis ojos llorosos, mis ojos brillantes, mi mirada extasiada, mi mirada enamorada. Mi mirada sumergida en el mar de tus ojos, en las profundidades de sus aguas desconocidas, intentando descifrar lo que no me decías, lo que escondías. Y es que sin mentirte, podría jurar que tus ojos me muestran una realidad errada. Mientras de tus labios brotan palabras y frases de desamor, tu mirada me dice que hay algo más. Hay desesperanza, no lo dudo... pero al estar frente a mí, cariño. Al mirarme fijamente, tu mirada tímida me dice que también me amas intensamente. Sé que me equivoco, y es que quizás te conocí demasiado poco para comprenderte realmente... pero a ratos me ilusiona la idea de que sientas algo por mí, así tan fuerte.
Si pudiese retroceder el tiempo, te juro que contigo no me arrepiento de nada. Volvería a vivir cada experiencia que aprendí a tu lado. Volvería a rozar contigo los labios. A soplarte dentro de la boca, a decir "sonaste?" y reír como idiotas. A tomarte la mano tímidamente. A morderte suavemente hasta llegar a tu boca. Y volvería a sentir tus manos rozar mi piel, volvería a perderme en tu mirada profunda, volvería revolcarme contigo en el pasto, volvería a divertirme con tu sonrisa hermosa. Volvería también a contarte mis secretos, a enredar mi dedos en tu pelo, a hacerte regalos y dibujos, volvería a dormir junto a ti aun desnudos. Sentir tu piel rozar contra la mía. Sentir tus labios, y besarlos... No me perdería de nada, esta vez, no querría perderme de nada a tu lado...
No te niego, te extrañaré. No te lo niego. Pero así es como debe ser... Si tú ya me olvidaste, cariño, ahora me toca a mí.
Fue una hermosa historia, y aunque duró quizás una fracción de tiempo, quisiera que supieras que fue una de las cosas más lindas que me han pasado en la vida. Conocerte fue un regalo... amarte, será mi tesoro.
Te amo inmensamente, idiota mío.

sábado, 3 de noviembre de 2012

True Love.

Sentarme a tu lado. Una canción de Yann Tiersen, no, espera. Una canción de Secondhand Serenade, o una canción especial. ¿Qué tal "complicidad"?
Tomar un jugo, de durazno? Damazco... dumazco? Lo que sea...
Pan con palta, o con soja. O con soja y queso derretido (qué rico... no hablo del pan).
Acariciar tu mano. Mirarte a los ojos. Enredar mis dedos en tu cabello. Acariciarte... hay algo mejor? Sí, acariciarnos.
Disfrutar de tu compañía, y de su compañía. Disfrutar contigo. Es que acaso ya nadie disfruta de las cosas simples, como lo hacemos tú y yo? No tú, no yo, tú y yo, nosotros.
Figuras en las nubes, lo ves?
Ay!, un abrazo. Un beso. Otro beso... y otro más.
Cantar, hacer un poco de música. Sentir el aire fresco correr entre las hojas de los árboles. Oír el trinar de las aves. Oír el estridente ruido de la ciudad... pero qué importa, si aún puedo oír tu voz? Qué importa, si tu voz me dice que todo cambiará para mejor?
Si hay algo más perfecto, amor... es revivir cada recuerdo. No?
No, hay algo aún más perfecto... es crear nuevos recuerdos. Continuar escribiendo nuestra historia de amor verdadero.
¿Y qué hacer cuando tu corazón se parte en dos? ¿Qué hacer cuando tu vida se ve dividida?
Qué puedo hacer si el sólo pensarte me provoca la sensación más dulce y placentera. Si sólo tocarte me derrite el milésimas de segundo. Si al sólo verte puedo descifrar tu alma, y enamorarme nuevamente de cada detalle tuyo. Qué es lo que puedo hacer si sé, y lo tengo claro, que cada vez que esté frente a ti volverá a acelerarse mi corazón, volveré a sentir las locas ganas de abrazarte, volveré a aprovechar un impulso para escabullirme entre tus brazos y fascinarme con tus besos. Qué puedo hacer si una sola caricia me basta para saber que eres tú a quien quiero. Y saber que eres mi todo, que aún eres mi todo. Saber que soy locamente tuya, y tú eres locamente mío. Y que no hay nada en el mundo que pueda negar que tú y yo, nosotros, somos la expresión viva de lo que a 'complicidad' se refiere.
Y cómo hacerme entender que todo esto es una estupidez. Cómo hacerme aprovechar mi vida, si la quiero contigo. ¿Cómo hacerme entender que estoy dejando ir al amor de mi vida?
Y amo, no intensamente, pero lo amo. Y puedo pasar momentos agradables. Y puedo sentirme a ratos algo embobada (no confundir con enamorada). Puedo desconfiar también, es un defecto. Puedo creer que sea algo pasajero, puedo querer que sea pasajero. Puedo querer aprovechar el momento que dure, aunque sea un momento, tal sólo un momento. También puedo querer retenerlo, no querer perderlo. Seré egoísta, no lo sé. O seré caprichosa, y no quiero dejar ir algo que me hace sentir tan bien... No lo sé, pero lo estoy intentando.
Es que no quiero volver a sufrir. Es que costó admitir y confesar lo que aún siento por ti. Y no quiero que me vuelvas a hacer daño. Y no quiero volver a dañarte/dañarme. Y no quiero sentir lo inestable de un amor... pero, qué inestabilidad, si nada puede separarnos?

jueves, 1 de noviembre de 2012

I love him.

Y cómo explicarle lo arrepentida que estoy. Cómo hacer que valga una promesa. Cómo recuperar aquello que se encuentra perdido. Cómo revivir algo que se haya ya muerto.
Y decirle lo mucho que lo extraño, y explicarle el amor que yo siento. Dibujar en su rostro nuevamente una sonrisa. Volver a hacerlo feliz, en vez de hacerle daño.
Poder encontrar las palabras precisas, poder expresar lo que llevo aquí dentro, hacerle comprender que esta vez será cierto, poder demostrar que las palabras no se las lleva el viento. Poder hacer que crea, que confíe, que no son sólo palabras sino que son sentimientos llevados al habla. Cómo decirlo, si no es con palabras tan malgastadas. Cómo decirlo si fueron basureadas, usadas, reusadas tantas veces que ya han perdido razón de ser. Y hacerte creer una promesa, mirarte a los ojos e intentar que me creas.
Si tan sólo pudiera descifrar mi mirada... lo que esconde, lo que expresa. Lo que dice a gritos.
Si tan sólo pudiese creer en mi corazón marchito.
Si acaso pudiese poner en juego mi alma, y que lo vea, y que lo crea. Te juro que lo haría...
Porque no hay nada peor que ver herida a la persona que amas. No hay nada peor que hacerle daño. Y no volvería a hacerlo... Porque no sólo rompí su confianza, sino que también la mía. Porque quizás mi corazón se haya destrozado tanto como el suyo. Y quizás no merezca su amor, su confianza, no merezca si quiera una oportunidad. Pero quiero que sepa que lo amo, que estoy arrepentida, que si hay algo realmente cierto en mí es eso. Lo amo.

martes, 16 de octubre de 2012

Love(?)



Se acercó a mí, y entre sus manos tomó mi rostro para besarme los labios. Apoyados contra la pared, hundía mis dedos entre su cabezo rizado. En un abrazo se fundían nuestros cuerpos, y en un beso se desbocaban nuestras más profundas pasiones. Acariciaba con su mano descendiendo por mi espalda. En media vuelta, se encontraba él contra la pared. Nos escabullimos hacia la cama. Entre caricias nos fuimos entregando. Entre besos, y una que otra mordida desesperada. Intenso. Sentía sus latidos acelerar contra mi cuerpo, su respiración agitada, su impulsividad y excitación a flor de piel. Piel con piel, y oleadas de caricias. Se desvestía, me desvestía. Me tocaba y me invitaba a también tocarlo. Su expresión extasiada, su rubor en el rostro, su mirada profunda enamorada, sus ojos azul brillante, sus cabellos dorados alborotados.
Juro que quería, juro que te quiero. Mas no te amo. Juro que en un beso arriesgué mi esperanza en ti. Espero que el tiempo me cobre la palabra. Espero que con tiempo poder amarte así a ti. Espero tanto, cariño, pero tengo miedo. Tengo miedo de salir dañada, y aún más, de herirte a ti. 

viernes, 3 de agosto de 2012

Uma xícara de café e um amor... quentes, por favor ♥

miércoles, 1 de agosto de 2012

Ouh, Shit.

Y pensar que creí que el mundo era nuestro. Que éramos tan fuertes como para luchar por cambiarlo a nuestro antojo. Creí que la vida me había puesto a tu lado para crecer, y lograr lo que la vida no logró antes de nosotros. Lograr dar vuelta este mundo que está patas pa' arriba, revertir los errores ajenos que pagamos con nuestra culpa. 
Quizá fallé en la perspectiva, y no supe ver bien que no se
 trataba de un "nosotros", sino que se trataba de cada uno. Quizá la vida no me puso a tu lado, sino que sólo cometí el error de cruzarme en tu camino. Agradezco lo que aprendí contigo, pero no quita el arrepentimiento. Hubiese preferido mil veces aprenderlo a golpes, sinceramente hablando. La vida no, no me puso a tu lado. Yo pasé por tu lado. Y no es que juntos pudimos hacer todo lo que pudimos, sino que yo pude, y yo puedo. Puedo cambiar mi mundo si se me antoja, puedo revertir los errores si me es posible. Puedo hacer lo que desee, y no te necesitaré a mi lado. Ni de apoyo... Puedo ser tan fuerte como los golpes que me ha dado la vida. Pero ocuparé toda esa fortaleza en cambiar el aire que respiro...
Quizás fallé al no ver el mundo real que estaba frente a mis ojos, quizá debí salir antes de nuestro cubo.