Y cuando mi deseo se transforma en dulzura en tu boca.
Mi beso se pierde entre la sonrisa que esbozas.
Nos compenetramos como si fuésemos sólo uno.
Mi piel se estremece, mientras la tuya me toca.
Se deslizan inquietas tus manos en mi cintura.
Cadenciosa melodía que danzamos sin ropa.
No hay distancia entre tu alma y la mía.
No hay distancia entre dos cuerpos al borde de la locura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario