
Amanece otra vez mas, la necesito, no puedo respirar.
Me despierto pensando como la puedo conseguir, de q artimañas me hare armas para conseguirla.
Y la consigo, desesperado intento desenvolverla, pero sigue guardando un secreto muy grande para mi.
Esta mal q solo dedique mi vida a ella?
esta mal q sin ella no pueda vivir?
si es lo unico q me aplaca este deseo morboso de morir, pero al fin y al cabo con ella estoy muriendo de a poco.
entras por mis ojos, mi nariz, mis venas, y te quedas en un solo lugar, mi corazon...
si, lo reconozco, tengo un problema. Se q ese es el primer paso para curarse, pero yo no la quiero dejar.
ella, sin embargo, ni se percata de mi sentir.
sigue siempre igual, provoca siempre lo mismo en mi....
Soy adicto a ella, y con gusto de serlo.
Ella es la unica q esta conmigo sin siquiera estar frente a mi.
ella es la unica q puede hacerme hacer cosas q en otro estado jamas hubiera hecho.
La quiero, la necesito...
Me despierto pensando como la puedo conseguir, de q artimañas me hare armas para conseguirla.
Y la consigo, desesperado intento desenvolverla, pero sigue guardando un secreto muy grande para mi.
Esta mal q solo dedique mi vida a ella?
esta mal q sin ella no pueda vivir?
si es lo unico q me aplaca este deseo morboso de morir, pero al fin y al cabo con ella estoy muriendo de a poco.
entras por mis ojos, mi nariz, mis venas, y te quedas en un solo lugar, mi corazon...
si, lo reconozco, tengo un problema. Se q ese es el primer paso para curarse, pero yo no la quiero dejar.
ella, sin embargo, ni se percata de mi sentir.
sigue siempre igual, provoca siempre lo mismo en mi....
Soy adicto a ella, y con gusto de serlo.
Ella es la unica q esta conmigo sin siquiera estar frente a mi.
ella es la unica q puede hacerme hacer cosas q en otro estado jamas hubiera hecho.
La quiero, la necesito...
La necesitaba. Necesitaba sentir el placentero efecto que me provocaba. Necesitaba olvidar cada uno de mis problemas y dejarme llevar por ella. Simplemente dejarme llevar.
Sería como pasarla bien un rato, olvidar los problemas, olvidar todo; y simplemente pasarla bien. Con amigos o solo, era lo que menos importaba. Con ella no necesitaba más compañía, no necesitaba nada más. Hasta los demás vicios se hacían nada a su lado. El alcohol no era nada más que un aperitivo para comenzar lo que yo autodenominaba "mi terapia".
Claro, las preocupaciones desaparecían. Extrañamente me hacía sentir bien... o al menos eso quería hacerme creer.
Dependía de ella, lo reconocía. Sabía que estaba mal y que no era la mejor salida. Pero, ¿cuál era la salida?... ¿cuáles era las mejores posibilidades, sino esta? No quería más preocupaciones, y el sólo hecho de pensar en buscar soluciones a mis problemas, ya me causaba dolor de cabeza.
Me sentía bien, me sentía excelente, ¡maravillado!... hasta que pasaba el efecto. Y quería más. Buscaba dinero desesperado, pero se acababan mis escazos ahorros. Ya no tenía dinero, y tampoco querían darme. ¡El precio era una barbaridad!, pero me ganaban las ansias y terminaba cometiendo verdaderas estupideces para conseguirla.
Salí de casa apurado. La falta de mi preciado vicio comenzaba a producir extrañas reacciones que hacían notar mi profunda desesperación. Llevaba un polerón marrón con una capucha que ocultaba mi rostro en la oscuridad de la noche; y en un bolsillo, una pequeña navaja. Caminé a grandes y apresurados pasos por la vereda. Me acerqué hacía el sector menos visible de la acera, donde las luces alumbraban tenues. Caminé cuadras, adentrándome en la oscuridad que me ofrecía este sector del barrio. Llegué hasta un pasaje y me apoyé en la pared a la entrada de éste. Estaba realmente oscuro.
Esperé durante mucho tiempo allí. Tomé un cigarro y comencé a jugar con él entre mis dedos mientras vigilaba ansioso la calle para ver si alguien se acercaba. Estaba nervioso.
Una joven muy bella pasó velozmente frente a mí. No me había visto. Salí del pasaje y le dije:
- "Señorita, ¿tiene fuego?".
- "No, no tengo nada" - dijo la mujer sin si quiera voltear, y apresuró su paso.
Siguió su camino, aferrando su cartera, presionándola fuertemente contra uno de sus costados. Esperé que avanzara algunos cuantos pasos más antes de ir tras ella. La seguí por cuadras, sigiloso. Acechaba mi presa tal cual leona en medio de la Sabana, la seguía con cautela, la espiaba en cada esquina. Ella, sin percatarse de nada. Quise anticiparme a los hechos, y la adelanté en su camino. Mis ansias aumentaban mientras me acercaba a consumir mi plan. Me paré en una esquina y observé por si la veía venir. Ella se acercaba, nerviosa. Aún sujetaba fuerte su cartera. Sus pasos eran inseguros, desconfiados. Su caminar apresurado y temeroso.
Me oculté esperando que llegara frente a mí. Cuando la tuve suficientemente cerca, me acerqué a ella bruscamente y la acorralé contra una pared. Tomé el objeto punzante de mi bolsillo y lo puse cerca del cuello de mi víctima:
-"Deme todo lo que lleva, señorita. ¡La cartera, la cartera! Pásela, si no quiere salir dañá" - dije, mientras mantenía la directa amenaza con la navaja frente a ella.
Soltó la cartera y la tomé entre mis manos. Empujé a la joven y corrí rápidamente, escabulléndome entre los pasajes. Fui a la casa de mi principal proveedor y le pedí que me diera todo lo que alcanzara con la cartera que acababa de quitar a la joven. Fue poco lo que pudo darme, ya que la mujer portaba pocas cosas de valor, pero fue lo justo y necesario para saciar mi deseo de consumir ese preciado vicio.
Comenzó "mi terapia". Llegué a casa y pude consumir cuanto encontrara a mi alcancé. Consumí mi reciente compra, alcohol, fume un par de cigarros... disfruté cuanto vicio se me diera la gana. Cuando ya no podía más, caí rendido en el sofá. No despertaría hasta que amaneciera nuevamente...
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