martes, 16 de febrero de 2010

·Melody






Era una suave melodía. Por momentos me hacía viajar por un mundo paralelo (mundo que no existía). Momentos en que podía pensar y reflexionar sobre temas específicos y situaciones cotidianas. Momentos en que sólo existía lo que yo quería que existiese.

Caminaba por las calles, un típico día de lluvia. Podía llenar mis pulmones con ese gélido olor a humedad. Pisaba unas cuantas hojas secas que el viento arrancaba de las ramas frágiles de los árboles. Una pequeña brisa se escabullía entre mis ropajes y calaba mis huesos, provocando un molesto escalofrío que atravesaba sigiloso mi columna vertebral.

Me dirigí hacia una plaza, y me senté en una banca. Observé las ramas de los árboles mecerse con sigilo, producto de los fuertes soplidos del viento.

Aún no comprendo cómo hay gente que vive sin percatarse de esos hermosos "regalos" o preciados instantes que nos entrega la vida. Momentos tan simples y significativos como observar el transcurso de las vidas ajenas. Las agitadas carreras de personas estresadas por el trabajo. Las lascivas miradas de una pareja de jóvenes apoyados contra un árbol. Un par de aves alimentándose de pequeñas migajas que se desprenden de un trozo de queque. Un pequeño perro jugueteando con las hojas secas sobre el césped. El frío viento atravesar dificultoso las endebles ramas de los árboles. Todo un "ecosistema" funcionando a la par. Todos tan dependientes unos de otros. Todos complementados. Todos directamente relacionados. Pero a pesar de todo eso, no puedo evitar el hecho de no sentirme partícipe del mundo en que vivimos.




Era una suave melodía. Por momentos me hacía viajar por un mundo paralelo. Momentos en que sólo existía lo que yo quería que existiese...

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